25 feb. 2013

Inseguridad a la alta, universitarios vulnerables


  • "El concepto de seguridad es una Utopía": Christo Galeana Abdo
  •  La mitad de los universitarios  cree que las instituciones y el crimen organizado generan la misma inseguridad: Encuesta
  • Más del 70% de estudiantes han sido víctimas de algún delito

por: Cristian Ángeles


El  crimen organizado, y en especial el narcotráfico, es la principal amenaza de la seguridad nacional. Desde el sexenio de Felipe Calderón, cuando se inició la denominada guerra contra el crimen organizado, la seguridad nacional se vio afectada en todos los sectores; político, jurídico, institucional y social, desatando con ello una ola de violencia en todo el territorio mexicano, desde asaltos en transporte público hasta los múltiples asesinatos con indicios de tortura.

La inseguridad es evidente y es inevitable preguntarse qué sector de la sociedad es el más vulnerable al crimen organizado. El sector estudiantil universitario es una parte fundamental en el desarrollo y porvenir de una sociedad, y es por eso que se ha realizado un sondeo a estudiantes de distintas carreras de la Facultad de Estudios Superiores Aragón para conocer la perspectiva que tienen respecto de la inseguridad en el país y también para medir qué tan susceptibles se sienten ellos mismos ante el crimen.

El sondeo indicó que más del 50% de los encuestados cree que la comunidad universitaria es más vulnerable a la delincuencia que existe en el país, ya que es un blanco ideal para los narcomenudistas, dicho sondeo muestra también que alrededor del 70% de estudiantes han sido víctimas de algún delito y que en los últimos años la inseguridad ha aumentado en el país.


Según las estadísticas   del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) año tras año las cifras de delitos y homicidios se elevaron considerablemente, durante el primer año de gobierno de Calderón, se registraron en el país 1 millón 581 mil 215 delitos, esto es 113 mil 517 más que durante el último año de gobierno de Vicente Fox. Por otra parte las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que del 2007 al 2011 se produjeron 95 mil 632 homicidios, es decir, que la tasa pasó de 10 por cada 100.000 habitantes en 2006 a 24 el año pasado.

El desempleo es, según los estudiantes,
 la principal causa de inseguridad que
 aqueja a la nación, 
pero incluyen también a la pobreza 
y a la ineficacia de las policías


Con el nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto, se tienen grandes expectativas en cuanto a seguridad se refiere y ciertamente los dos meses que han transcurrido no podríamos calificarlos con saldo blanco, pues desde su toma de posesión van ya más de 2 mil muertos. Sin embargo, la población en general, y como lo muestra la encuesta, perciben habrá una mejoría en la seguridad nacional, esto pudiera deberse a que los medios masivos de comunicación ocultan la información y no reflejan fielmente la situación real del país, esto opinó más del 95% de los encuestados.

En los años recientes, la inseguridad se ha vuelto sin lugar a dudas, el problema central a tratar y el foco de atención para la sociedad y los medios de comunicación, no es de sorprenderse ya que la cifra exorbitante de muertos sigue en aumento y noticias como que Acapulco se ha convertido en “la segunda ciudad más violenta de todo el mundo” avalan la importancia e inmediatez del problema.

Para complementar lo antes mencionado se ha entrevistado vía correo electrónico a Chrysto Galeana Abdo, quien es columnista en el diario El Punto Crítico, locutor en Radio ABC y es egresado de la Universidad del Valle de México, a continuación reproducimos la entrevista:

-El concepto de seguridad para el mexicano ha adquirido distintas acepciones a lo largo de la historia, y hoy el tema de la seguridad es crucial en la vida social y política del país. ¿Cómo definiría usted a la situación de seguridad actual en México?
- Como un concepto utópico. Porque hablar de seguridad en este momento para este país parece como un proyecto irrealizable. La inseguridad en la que estamos sometidos no es una noticia nueva, es un mal que nos aqueja desde hace algunos años, sin embargo, no ha existido alguien capaz de poder brindarnos mayor confianza en que pronto regresaremos al México seguro de antaño. Hoy la inseguridad es tal que lo “menos peor” que nos puede pasar es un asalto. Los robos, secuestros, violaciones, extorsiones, intimidaciones del crimen organizado, entre otros delitos más, están a la orden del día, incluso, en la Ciudad de México cada vez son más las balaceras que ocurren causadas por grupos delictivos unidos a algunos narcotraficantes, aunque esto es tapado por las autoridades y la mayoría de los Medios de Comunicación.

-En una encuesta realizada a universitarios de la FES Aragón, UNAM se demostró que alrededor del 70% de los encuestados ha sido víctima de algún delito en su etapa de formación superior, ¿podría usted afirmar que el sector estudiantil de nivel superior es uno de los más vulnerables  a la situación de inseguridad nacional? ¿por qué?
-Podríamos inferirlo así. Un estudiante proyecta una imagen de ente vulnerable, es una persona que se entiende que quiere intentar salir adelante y que, por tanto, es frágil ante las presiones del medio. Es claro que es un sector de la población que es fácilmente atacable, la mayoría usa transporte público o camina, muchos salen de noche de sus diversas universidades, suelen, por naturaleza, ser más osados y “valientes” por lo que no toman precauciones y caminan solos por callejones oscuros o, incluso, se enfrentan con algún ladrón que intente despojarlo de sus pertenencias. Sin embargo, si hablamos de otros delitos quizá los estudiantes de nivel superior no sean el sector más vulnerable, por ejemplo con las extorsiones telefónicas. Desgraciadamente en nuestro país existe un alto grado de impunidad, lo que permite que se desarrollen varios tipos de delitos, por lo que es difícil afirmar que un estudiante sea el más vulnerable en la situación de inseguridad en la que vivimos.

-Acapulco ha sido recientemente colocado como la segunda ciudad más violenta del mundo debido al aumento de homicidios resultado del narcotráfico, y el Distrito Federal se perfila como la ciudad más segura de México, pues la provincia es más susceptible al narcotráfico. ¿Qué está haciendo el DF para lograr esto? Y… ¿qué debiese hacer la provincia y el gobierno federal para reducir la inseguridad?
-No podemos afirmar que el DF es la ciudad más segura del país. De acuerdo a las estadísticas de la SSP las dos ciudades con menor índice delictivo, es decir, las dos más seguras, son Mérida y Querétaro. Ahora bien, ¿qué es lo que pasa en la capital? Es que el narcotráfico está infiltrado, claro que sí. Tú puedes ir a la Nueva Atzacoalco, a la San Felipe, a Iztapalapa, a Santa María, y muchos otros lugares y verás narcotienditas despachando a todas horas del día sin que la autoridad haga nada. Cada vez son más las balaceras que se producen en la Ciudad de México pero esta información es tapada. Algunas veces por posicionamiento de imagen del gobierno capitalino, pero la mayoría para controlar el pánico. ¿Te imaginas que la capital cayera en manos del narcotráfico? Sería el acabose del país. Influyen dos factores, lo que se calla, lo que no se dice, y el hecho que ni a la autoridad ni a los cárteles les conviene que la ciudad “se caliente”.
En provincia, hay que generar fuentes de empleo. Es un círculo vicioso. Si una persona que trabaja en el campo sólo aspira a ganar dos mil pesos al mes y un grupo criminal le ofrece diez mil por ser sicario, es obvio y evidente cuál será la elección que tome esa persona. Así mismo, a los cárteles parece imposible ganarles la “guerra”, quizá sea el momento de volver a negociar, y no digo que eso esté bien, sino que podría ser el cambio de estrategia para que cese un poco la violencia que existe en el país.

-El gobierno entrante de Enrique Peña Nieto ha indicado que la seguridad es prioridad en su gobierno y que tomará cartas en el asunto para lograr metas a corto y largo plazo, sin embargo, en lo que va de su gobierno se han registrado ya más de 2mil muertos. ¿Con qué elementos podría afirmar o, en su defecto, negar que EPN mejorará la seguridad en el país?
-Es cuestión de esperar para ver si habrá o no resultados. Apenas van dos meses de gobierno en el que se incluye el paro invernal, las vacaciones de fin de año. Es cierto, van más de dos mil muertos, pero esto no significa que ya esté fracasando el nuevo gobierno.  Es una guerra que viene del gobierno anterior y ahora le toca a Enrique Peña Nieto buscar la manera de solventar este problema. Yo creo que la mejor manera para afirmar o negar que el actual Presidente mejorará la seguridad del país es estar informados, darle tiempo y permitirle trabajar, pero siempre vigilando su administración para ver que lo esté haciendo por el bien del pueblo mexicano y no por el de unos cuantos.

-En la encuesta antes mencionada hecha a los estudiantes de la FES Aragón, los encuestados señalaron que la falta de empleo, la pobreza y la ineficacia de las policías son las principales causas de la situación de inseguridad que hoy aqueja al país. ¿Piensa usted que es ésto correcto? ¿por qué?
-Creo que son factores que influyen, aunque no son todos. Como mencionaba anteriormente, es un círculo vicioso. Para que no haya pobreza es necesario que existan empleos, para que hayan empleos se necesita inversión y emprendedores. Igualmente para salir adelante se necesita educación y el sistema educativo mexicano es un sistema que tiene muchas fallas. En cuanto a las policías, es claro que no sabemos prepararlas, que es una miseria lo que cobran y que, en ocasiones, prefieren coludirse con el narcotráfico para intentar ganar más dinero o, incluso, para salvar sus vidas.
Pero igualmente influyen otros factores, nuestro vecino del norte, su sociedad consumista, su libre tráfico de armas, el que Fox cerró las fronteras, la insuficiencia de policías en los estados más poblados, un tema que casi nadie toca, etc.

-“…el narcotráfico está tan arraigado a la sociedad como la corrupción, es imposible quitarlo” afirmó el Mayo Zambada en aquella entrevista realizada por Julio Scherer hace unos años. Hoy, La mayoría de los estudiantes, de acuerdo a la encuesta,  cree que el combate al crimen organizado no funciona porque gobierno y crimen están coludidos en función de intereses particulares ¿qué tan cierto es esto? y… ¿qué acciones se deberían tomar para contrarrestar este problema?
Se ha comprobado que políticos menores han tenido mucho que ver con diversos cárteles del narcotráfico, sin embargo, esto no quiere decir que el gobierno esté coludido con ellos. El combate al crimen organizado no funciona porque, precisamente, están mejor organizados que las fuerzas armadas mexicanas. Recordemos que el Ejército Nacional es un ejército de ayuda, de apoyo, de rescate, no de guerra. Su preparación, por más militar que sea, no está hecha para afrontar guerras como los ejércitos árabes o el de Estados Unidos. Además, el nivel de armas que manejan los narcotraficantes es mejor que el que manejan los militares mexicanos. Esto genera que, en ocasiones, el ejército se coluda con los criminales para dejarlos pasar con la droga y “hacerse de la vista gorda”.
En cuanto a las acciones, pues quizá sea el momento de plantearnos, de una forma seria, el legalizar las drogas. Si bien es un arma de doble filo para una sociedad tan pseudo moralista como la nuestra, pienso que ésta puede ser una solución para ir mitigando poco a poco al narcotráfico.

-La recién promulgada Ley General de Victimas pretende perfilarse como una nueva plataforma legal que permita a las victimas tener acceso a sus derechos y necesidades ante un delito, y con esto, dicen sus defensores, se ofrece más seguridad a la sociedad mexicana. ¿es posible que con esta nueva ley las personas se sientan más seguras? ¿qué modifica legalmente esta ley para efectos de seguridad pública?
-No creo que las personas se sientan más seguras. En primer lugar por el desconocimiento, porque en México somos ignorantes y borreguistas y no nos informamos de buena manera. En segundo porque a un criminal, llámese sicario o lo que sea, lo que menos le importa es violentar o quebrar una nueva ley. Para que esta ley funcione, pienso, es necesario crear una campaña de información que sirva para transmitir sus funciones y cómo acceder a éstas. El principal cambio que yo percibo es el hecho de que ahora la autoridad está obligada a proporcionar ayuda o asistencia a una víctima, es decir, ahora sí se pretende que haya menos impunidad, que la autoridad actúe. Sin embargo, como muchos especialistas lo han dicho, es una ley que tiene que releerse y revisarse para hacerla verdaderamente funcional.

-¿Qué le toca hacer a la sociedad para coadyuvar al gobierno en su “lucha” por mantener buenos estándares de seguridad en el país?
-Pues es evidente que el país es de todos. A la sociedad le corresponde no caer en actos delictivos. Desde los jóvenes que escapan de los estudios para volverse ladrones o aquél que le suelta “una mordida” al de la grúa para que suelten su coche y no se lo lleven al corralón. Esto es de cada uno de nosotros, si queremos que sea un país menos contaminado no tiremos basura en la calle, si queremos un país más seguro y no queremos ser víctimas de algún delito, entonces tampoco hay que cometer delitos nosotros, aunque éstos sean menores.
Así mismo, la sociedad debe estar informada, pero de verdad, no como se presume en las redes sociales. Los ciudadanos tenemos la obligación de vigilar a nuestro gobierno pero también de permitirle trabajar. Velar por lo mejor para los mexicanos en general, no sólo para una minoría. Éstos son los puntos que considero fundamentales para que la sociedad y el gobierno trabajen juntos para tener una mejoría en la seguridad del país.


Es evidente que la inseguridad ha ido en aumento en los últimos años, y la sociedad en general no confía plenamente en sus instituciones y gobernantes, prueba de ello es que alrededor de la mitad de los encuestados cree que las instituciones y el crimen organizado generan la misma inseguridad. Los universitarios, célula imprescindible en una sociedad, se ve ahora vulnerado y envuelto en una incertidumbre acerca de su futuro social y laboral.

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